MAS ALLA DEL VALOR AÑADIDO.

Cuando somos capaces de alcanzar una visión más allá de lo corriente, encontramos una infinidad de posibilidades para desarrollar nuestros talentos. Sin embargo, emprender es algo, sea de lo que sea, que genera una lucha interna. Por un lado, el neocortex lucha por desarrollarse, y por otro, nuestro cerebro mamífero desea acogerse a la calidez del mundo conocido y del confort. Así a veces nos preguntamos por que es tan difícil lanzarse a un nuevo proyecto aunque sólo así aumentemos el porcentaje de cambio positivo en nuestras vidas, aun asumiendo los fracasos, más si los tomamos como un simple proceso de aprendizaje.

¿Qué hacer cuando el impulso superior no supera al miedo inferior?

En cerebro asustado es un cerebro y crecimiento frustrado

Lo primero, es importante conocer el mecanismo del miedo, como decía mi querido profesor en cuestiones emocionales Jesús Yanes. Cuando aprendemos a manejarlo, nos damos cuenta que el miedo está basado en nuestros sistemas más primitivos, no por ello menos necesarios. Así nos damos cuenta de que se puede manejar, y si entendemos su lenguaje físico-emocional empezamos a ser dueños y supervisores de nuestros cuerpos y no al revés.

Por otro lado, la motivación debe ser más fuerte que el miedo que nos produce entrar en lo desconocido, para ello los motivos, su visualización, así como los medios para alcanzarlos, son fundamentales para poder llegar a ese momento en que aunque el miedo es grande, más grande es la determinación.

Por último, ponerse en marcha. Pues ante lo desconocido sólo podemos confiar en nuestro aprendizaje, en lo aprendido y en nuestra capacidad de resolución, pues muchas cosas no se pueden prever y todo no tiene ni puede ser todo perfecto  para cuando queramos ponernos a la tarea de emprender y hacer. El miedo sólo se supera, finalmente, cuando se enfrenta en la realidad y eres conocedor del gran secreto: pocas son las veces que a lo que nos enfrentamos es realmente peligroso para nuestra integridad, y el miedo por tanto no sólo es real si no necesario.

Así que su realidad (en el 90% de los casos) es más bien un mecanismo de nuestro cerebro, no siempre basado en una amenaza tan grande como suponemos y no lo sabemos hasta que nos enfrentamos a él.

Aquellos que llegaron lejos afrontaron miedos y estuvieron dispuesto a hacer, conocer, arriesgar, ganar y perder, para dibujar un futuro diferente que impactará en su realidad y la de los demás.

Nadie consigue hacer cosas extraordinarias si hacer cosas que van más allá de lo habitual, de lo normal, de lo cotidiano.

Haz un esfuerzo extra para ser extraordinario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *